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Guillem Brull, ayer en la escuela de su madre.
Foto: Miquel Ruiz.

El bailarín gerundense Guillem Brull, recién licenciado en Roma, ha sido fichado por la Ópera de Zuric

El gerundense Guillem Brull, que a los 20 años acaba de licenciarse como bailarín profesional en la Escuela de Danza del Teatro de la Ópera de Roma, ha sido fichado por el prestigioso coreógrafo Heinz Spoerli para formar parte de la Junior Ballet Company de la Ópera de Zuric, a la cual ya se incorporará mañana. Brull es hijo y alumno de Maribel Bover y se ha formado en su escuela de Girona desde los tres años. Ha completado su formación en Roma durante cuatro años, del 5º al 8º cursos, y en los últimos meses ya ha recibido diversas ofertas de la Scala de Milán –le propusieron participar en un montaje de La Cenicienta, pero no aceptó para poder acabar la licenciatura– y de la Ópera de Burdeos, pero la propuesta de la Ópera de Zuric era la más tentadora: Spoerli, uno de los grandes nombres de la danza mundial, se fijó en Brull cuan ejercía de jurado de un concurso de ballet clásico y contemporáneo organitzado por la escuela de la Ópera de Roma, en el cual el joven bailarín gerundense fué uno de los finalistas. Después todo ha ido mucho rápido: Brull recibió una llamada desde Zuric hace cuatro días y mañana ya viajará a la ciudad suiza, donde ya le han buscado una residencia, justo al lado de l Ópera. En principio, Guillem Brull ha sido contratado por un año y se integrará en la Junior Ballet Company, formada por catorce jóvenes, siete chicos y siete chicas, que forman un grupo muy selecto en el que es difícil entrar. Cuando tenga algunos días libres, Brull volverá a Girona para dar algunas clases en la escuela de su madre, Maribel Bover i Viñals, que éste año celebra el cincuenta aniversario de su creación por parte de la abuela materna, Rosa Maria Viñals, orígen de una dinastía dedicada a la danza que ahora ya se proyecta internacionalmente.
X.C. Girona

Publicado en "Punt diari", 13 de septiembre 2006.

El bailarín gerundense Guillem Brull entra en la Compañía Júnior de la Ópera de Zuric

El bailarín gerundense Guillem Brull ha sido contratado por uno de los mejores centros de danza del mundo, la Ópera de Zuric, el ballet de la cual dirige el coreógrafo Heinz Spoerli. Con solamente 20 años, Brull entra a formar parte de la Compañía Júnior de Ballet de la ópera suiza que solamente acoge 14 jóvenes talentos de todo el mundo. El artista es el heredero de una dinastía de bailarines gerundenses que empezó Rosa Maria Viñals en 1956 con la apertura de una escuela de ballet en Girona y que entonces continuó Maribel Bover, la madre del joven artista.
Brull quedó finalista entre 45 bailarines en el concurso internacional de danza de Roma, que se celebró el pasado mes de junio. Entre el jurado se encontraba el gran coreógrafo suizo Heinz Spoerli a quien le llamó la atención la técnica y el arte del joven bailarín gerundense. A raíz de esto, la Ópera de Zuric llamó el pasado sábado a Brull para que se incorpore mañana a la Junior Ballett -Compañía Júnior de Ballet- para jóvenes talentos. Allí Brull se entrenará siete horas al día y vivirá en el mismo Zuric. Solamente siete jóvenes y siete chicas forman parte de la compañía preprofesional destinada a los más jóvenes, donde permanecen unos dos años para luego entrar en el ámbito profesional. No obstante, los bailarines jóvenes como Brull participan en los espectáculos del ballet profesional de Zuric e incluso van con él en las diversas representaciones que ofrece por todo el mundo. El año pasado la compañía suiza actuó, entre otros, en el Teatro del Liceo de Barcelona.
El joven gerundense se tituló en danza a principios de julio en la Escuela del Teatro de la Ópera de Roma, uno de los mejores centros de Europa, donde ingresó con 16 años y donde ha aprendido danza durante cuatro cursos. El diploma solamente lo suelen conseguir entre dos y tres bailarines cada año por la alta exigencia que comporta, cosa que permite a Brull acreditar que ha seguido una formación de calidad en danza.


Entusiasmado. «No me lo esperaba», sostiene Brull, quien empezó a bailar a los tres años en la escuela de su madre.


Durante los cuatro años en la escuela romana ha participado en espectáculos en Italia y ha practicado todas las variaciones como solista de ballets como Il Tamborino. Incluso ha bailado ante el papa Juan Pablo II en la plaza de San Pedro del Vaticano en un encuentro del pontífice con los jóvenes, espectáculo retransmitido por la televisión pública italiana.
«De tot lo que me podria haber sucedido ahora que me acabo de titular, lo mejor es haber entrado en la Ópera de Zuric», afirma ilusionado Brull, quien asegura que «es un sueño hecho realidad». El bailarín había recibido otras ofertas de la Ópera Nacional de Burdeos, de Francia, y del Teatro de la Scala de Milán, de Italia, pero explica que «la de Zuric es mejor por el alto nivel que ofrece».
Aún cuando se va a Suiza, el bailarín volverá de vez en cuando a Girona para ofrecer clases magistrales en la Escuela de Danza Maribel Bover que regenta su madre. Brull aprendió a bailar en la misma desde que tenía tres años y, a pesar de seguir su formación primero en Roma y ahora en Zuric, jamás ha dejado de dar alguna clase, o actuar en el festival de final de curso que la escuela celebra cada año en junio.
Jordi Bes. Girona


Publicado en "Diari de Girona", 13 de septiembre 2006.

Maribel Bover y seis bailarinas crean la Compañía de Danza de Girona.

Presentaran "Swing" su primer montaje, el próximo domingo en el Teatro Municipal.

La profesora y bailarina Maribel Bover es la directora y coreógrafa de la Compañía de Danza de Girona, una formación integrada por seis bailarinas de las comarcas gerundenses que el domingo estrenará su primer montaje "Swing", en el teatro Municipal de Girona. El grupo, que nace con la voluntad de ofrecer una salida a las alumnas que finalizan los estudios de danza en las comarcas gerundenses, ofrece un estilo propio en el que se combinan tres tipos de danza, la clásica, el jazz y la contemporánea. Maribel Bover considera que la compañía debe ser, también, un espacio abierto a la creatividad de sus componentes.

La Compañía de Danza de Girona, integrada por Anna Dàvila, Maria Dolors Quera, Emma Teixidor, Àngels Ballart, Gemma Ramírez y Lídia Pagès, estrenará en las comarcas gerundenses este domingo, en el Teatro Municipal de Girona, donde presentarán su primer espectáculo, Swing, una combinación de música en directo de La Locomotora Negra y piezas coreografiadas por Maribel Bover.

Bover, que hace unos diecinueve años que enseña danza en Girona y que ha coreografiado diversos espectáculos en las comarcas gerundenses, cree que la danza es la vertiente más olvidada de todas las artes.



Maribel Bover, que da clases en Girona desde hace 19 años, fotografiada en su escuela.

A pesar de esto, asegura que la intención de la compañía es irse ampliando con nuevos componentes. En este sentido, considera que puede ser una salida para las alumnas que acaben sus estudios de danza en Girona y quieran integrarse en una formación.

La característica principal de la nueva formación es la mezcla de estilos -clásico, jazz y contemporáneo-. La directora, que se confiesa una amante del jazz, desea aclarar que no se trata de un grupo de danza contemporánea, sino que es una formación que trabaja con estos tres estilos y los mezcla para crear un espectáculo personal y diferente en cada pieza. Bover se refiere también a la formación clásica que han recibido las seis componentes de la compañía, hecho que considera esencial, dado que a partir de esta formación, dice, pueden desarrollar todas las tendencias e interpretar sin dificultad lo que el coreógrafo les pida.

Para Maribel Bover, una compañía de danza es una unión de diversas formas de hacer y un espacio abierto donde cada uno de sus componentes puede desarrollar su creatividad. En este sentido, cree que no es positivo que en una compañía todo gire alrededor de una persona, porqué considera que es difícil encontrar alguien que reuna todas las cualidades necesarias para llevar a cabo las tareas de dirección, bailar y hacer la coreografía.
Montse Pradas. Girona


Publicado en "El Punt", 11 de mayo 1993.

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